Si has llegado hasta aquí porque has encontrado un bulto en una de las mamas de tu perra, quiero que sepas que entiendo perfectamente cómo te sientes. Hace unos meses nosotros vivimos ese mismo momento con Ginebra, nuestra Bretona de 9 años. El miedo, las dudas y la incertidumbre aparecieron de golpe.
Antes de empezar, quiero presentarte a Ginebra. Es nuestra Bretón de 9 años y, junto a Tayro, forma parte de la familia y del proyecto Canes Pasión. Quizá ya la conozcas por nuestros vídeos en TikTok, donde más de 80.000 personas siguen su día a día y el de Tayro. Siempre ha sido una perra alegre, cariñosa y muy activa, por eso descubrir que tenía tumores mamarios fue un golpe muy duro para nosotros. Decidimos compartir toda su historia para ayudar a otras personas que puedan estar viviendo la misma situación y demostrar que, con un diagnóstico precoz y un buen seguimiento veterinario, es posible afrontar este camino con más información y esperanza.

Cómo descubrimos el primer bulto en Ginebra
Todo comenzó durante el invierno. Ginebra empezó a toser de forma ocasional y, aunque nos preocupó, pensamos que podía deberse al frío. Vivimos en una casa de campo, en Cádiz, y aunque desde pequeña duerme dentro de casa, ella y Tayro siempre prefieren pasar la noche en el porche, donde tienen su caseta. Les encanta estar pendientes de los sonidos, de los perros de los vecinos e incluso de cualquier pequeño animal que se mueva por el jardín. Cuando intentamos dejarlos dentro, enseguida piden volver a salir.

Pocos días después, mientras la acariciaba, fui yo quien descubrió un pequeño bulto en su pecho. La llevamos al veterinario para que la revisaran y, tras la exploración y las pruebas realizadas, nos dijeron que se trataba de un bulto de grasa. Aquella noticia nos tranquilizó y seguimos con nuestra vida normal.
Durante los dos meses siguientes, Ginebra estuvo completamente bien. Aun así, después de aquella experiencia adquirí la costumbre de revisarla de vez en cuando por simple precaución. Gracias a ese hábito, detectamos una nueva señal que nos hizo volver de inmediato al veterinario.
Mientras la palpaba, noté un pequeño bulto en una de sus mamas. Al día siguiente volví a comprobarlo y, para mi sorpresa, parecía incluso más pequeño. Pensé que quizá no sería nada importante, pero decidimos no ignorarlo. Aquella decisión fue el comienzo de un camino que jamás imaginamos recorrer.
La visita al veterinario que cambió todo.
Al encontrar aquel bulto en una de sus mamas, no quisimos esperar más y pedimos una nueva cita con el veterinario.
Tras explorar a Ginebra, nos explicaron que, teniendo 9 años y 3 meses, cualquier bulto mamario debía tomarse muy en serio. Nos recomendaron la intervención quirúrgica y nos indicaron que la opción más segura era extirpar la cadena mamaria completa afectada, ya que así se reducía el riesgo de dejar tejido con posibles lesiones.
Antes de la cirugía, la veterinaria cirujana realizó una exploración muy minuciosa. Durante esa revisión detectó un segundo bulto mamario, tan pequeño que nosotros no lo habíamos notado. Aquel hallazgo confirmó la importancia de una exploración exhaustiva y reforzó la decisión de realizar la cirugía.
Pruebas antes de la cirugía de tumor mamario en perros

Antes de la cirugía realizaron todas las pruebas necesarias para asegurarse de que Ginebra podía afrontar la operación con seguridad.
Como seguía teniendo tos, también le hicieron radiografías de tórax. La veterinaria nos explicó que algunos tumores mamarios malignos pueden extenderse a los pulmones, por lo que era importante comprobar que no hubiera signos compatibles con metástasis. Afortunadamente, las radiografías no mostraron ninguna lesión pulmonar.
Además, le realizaron una analítica completa para valorar su estado general antes de la anestesia.
Aprovechando la intervención, también decidieron extirpar un pequeño bulto que tenía en la boca. Según las revisiones previas, todo indicaba que era una lesión benigna, pero preferimos enviarlo igualmente al laboratorio para confirmar el diagnóstico.
Lo que revelo la biopsia | Informes veterinarios


Cuando se analiza una biopsia de tumores mamarios en perros, ya no se habla de sospechas, sino de diagnóstico confirmado.
En el caso de Ginebra, el informe histopatológico confirmó la presencia de carcinoma mamario canino, con diferentes tipos de comportamiento tumoral dentro de la misma cadena mamaria.
El resultado identificó dos patrones principales:
Carcinoma tubular complejo de grado II (intermedio)
Carcinoma tubular simple de grado I (bien diferenciado)
Esto es habitual en algunos casos de tumores mamarios en perras, donde pueden coexistir lesiones con distintos niveles de agresividad.
Que nos dice realmente la biopsia en tumores mamarios en perros
Para entenderlo sin términos técnicos:
Grado I → tumor de crecimiento lento y mejor pronóstico
Grado II → tumor intermedio con mayor actividad celular
La presencia de ambos tipos indica un comportamiento mixto del carcinoma mamario en perros, lo que hace imprescindible la cirugía y el seguimiento veterinario.
Datos clave del informe (lo más importante)
A pesar del diagnóstico de cáncer, el informe mostró información muy relevante:
❌ No hay invasión linfática
❌ No hay metástasis en ganglios linfáticos
✔️ El tumor estaba localizado en la cadena mamaria
Esto significa que el cáncer mamario en perros no se había extendido en el momento del diagnóstico, un factor muy importante para el pronóstico.
Cirugía y análisis del tejido
Durante la intervención se extrajeron las zonas afectadas de la cadena mamaria para su estudio completo.
El análisis confirmó la presencia de varios focos de tumores mamarios en perras, lo que demuestra por qué no se debe valorar solo un bulto aislado, sino toda la cadena mamaria en conjunto.
Hallazgo independiente: tumor benigno en la boca

Además del problema mamario, el estudio detectó un fibroma odontogénico en la boca.
Este tipo de lesión es:
Benigna
De crecimiento lentoSin relación con el carcinoma mamario
Con pronóstico excelente tras su extirpación completa
Qué nos enseña este caso real
Este caso de tumores mamarios en perros deja varias lecciones importantes:
Pueden aparecer varios tumores al mismo tiempo
No todos tienen el mismo grado de agresividad
La biopsia es la única forma de diagnóstico real
La detección precoz mejora el pronóstico
El cáncer mamario en perros no es uniforme, por eso cada caso debe analizarse de forma individual y completa.
Conclusión
El caso de Ginebra muestra cómo se desarrollan realmente los tumores mamarios en perros: desde un pequeño bulto hasta un diagnóstico confirmado mediante biopsia.
Aunque se confirmó la presencia de carcinoma mamario canino, la ausencia de metástasis en el momento del diagnóstico fue un punto clave positivo.
Este tipo de casos refuerza la importancia de actuar rápido ante cualquier bulto en la cadena mamaria y realizar siempre un estudio completo.
Forma parte de la familia Canes Pasión. Síguenos en nuestras redes sociales.